Primera victoria de la tremporada.Uno a cero, gol del astuto Paco Denia, adelántandose a la defensa alteana.
Partido que acabó con exceso de tensión, agresión incluida; patada por detrás cuando el balón está lejos de la jugada por parte de un jugador alteano a uno de nuestro equipo. El árbitro, y eso lo puedo asegurar yo por mi posición en el campo, lo vió todo claramente pues se había girado para ver que ocurría ya que desde el público le estábamos avisando de lo que iba a pasar al ver la carrera del jugador del Altea hacia el jugador del Polop. Y ante una evidente agresión, reconocida por todo el banquillo alteano pues la jugada ocurría a escasos metros, el árbitro lo "solucionó" con una ridícula tarjeta amarilla.
Tal y como están discurriendo las cosas, el sábado pasado tuvimos algo similar en Campello, y vista la eficacia arbitral y ya que no hay linieres en estas categorías; creo que la responsabilidad de los entrenadores ante estas situaciones se hace mayor, y si ven lo que el árbitro no ve o no se atreve a sancionar, deben ser éstos los que castiguen a sus jugadores y sentarles en el banquillo; en ese partido y en los que sean necesarios hasta reconducir conductas inadecuadas entre deportistas que pretenden divertirse haciendo el ejercicio que más les gusta.
Hoy, a diferencia del día de Campello, ha habido mucha cordura entre los aficionados. Es labor de todos, padres incluidos, colaborar para que los partidos transcurran con normalidad y evitar situaciones como las acontecidas en la tarde de hoy.
2 comentarios:
Estoy totalmente de acuerdo. El jugador del Altea lo hizo muy mal y el árbitro fatal. Pero el que lo hizo peor fue el entrenador del Altea que debió sentar al banquillo a su jugador y hubiera dado una lección a todos los jugadores y espectadores de que lo importante es el juego limpio y la deportividad.
Verdaderamente tal y conforme estamos viendo en estas categorias de cadetes, es necesario que los entrenadores enseñen y les obliguen a sus jugadores a tener disciplina, respeto y educación al equipo contrario y también al público que va a apoyarles tanto a unos como a otros. Pero lamentablemente en muchas ocasiones vemos y oimos a ciertos entrenadores que demuestran muy malas formas de conducir a su equipo, con gritos desagradables y menosprecio a los chavales, sumandose a todo esto los gritos de los padres que hacen de entrenadores personales por cierto, lo que hace una mezcla de agresividad y nerviosismo que se convierte al final en un festival de todo menos de diversión deportiva.
Entrenadores, padres y familia, enseñar a los chavales lo mejor del fútbol, la diversión y la práctica, ya hay bastante agresividad en el mundo.
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